La tecnología no para de avanzar y evolucionar, y por eso es esencial estar actualizados, pero para entender el punto en el que nos encontramos, necesitamos entender de dónde venimos.

  • Web 1.0 (1994 – 2004): el origen de esta red, creada por el gobierno Estadounidense, está en el proyecto conocido como Arpanet en 1968. En plena guerra fría, se buscaba almacenar la información de forma que fuera accesible en diferentes puntos del país. Contratistas militares junto a un pequeño número de universidades crearon una pequeña red para que un grupo selecto de personas pudiera utilizarla.

 

  • Web 2.0 (2004 – El presente) : debido a mejores técnicas de procesamiento y de transmisión de datos, y a la demanda de parte de la población de nuevas formas de comunicación, de escuchar música y de comprar, se desarrolló lo que hoy conocemos como Web 2. Esta nueva red dinámica e interactiva permite a los usuarios proporcionar sus datos e información para que terceros puedan utilizarla, con una mejora en la experiencia del usuario. Empresas como Facebook, Twitter, Google se desarrollaron en estas fechas. Con el tiempo, estas empresas fueron concentrando las grandes plataformas de la web, obteniendo una gran influencia y poder.

 

  • Web3 (2008 – El Futuro): la tecnología blockchain tiene su origen en 2008, cuando Satoshi Nakamoto publicó su paper de Bitcoin. Esta red proporcionó la primera tecnología capaz de realizar transacciones monetarias sin que un intermediario formara parte como árbitro. No fue hasta la creación de los smart contracts que este nuevo modelo de internet no llegó verdaderamente a su desarrollo completo. Al permitir a los usuarios realizar transacciones directas y seguras entre sí, los contratos inteligentes crearon una nueva visión de un Internet justo, transparente y basado en la verdad criptográfica. La Web3 recupera la arquitectura descentralizada de la Web 1.0 donde la información era alojada por los usuarios de manera independiente, y la combina con la experiencia interactiva de las aplicaciones de la Web 2.0, como las redes sociales, para ofrecer un ecosistema digital en el que los datos son propiedad de los usuarios y las transacciones están respaldadas por garantías criptográficas.

Smart Contracts y Aplicaciones Descentralizadas (dApps)

    Los Smart Contracts son programas informáticos, que utilizando lógica condicional, facilitan las transacciones automáticas. A diferencia de la web común, la Web 3.0 es mantenida por la infraestructura descentralizada de las blockchain.

    Las dApps permiten a los usuarios acceder a herramientas financieras, comerciar con criptodivisas, recibir pagos de seguros, comprar y vender arte digital de propiedad verificable a través de NFT, jugar a juegos que generen valor y toda una serie de otras actividades, todo ello sin la intervención, control y censura de un árbitro central.

     

    • NFTs, Videojuegos, y el Metaverso

    NFT significa Non -Fungible Token, es decir, un token no fungible. Esto significa que son únicos e irremplazables. Utilizando la tecnología podemos crear cualquier tipo de asset informático al que se le puede verificar su pertenencia. Los casos más usados son en el mundo del arte, con la creación de obras digitales las cuales son únicas y poseídas por un solo propietario.

    Esta innovación ha permitido la implementación en diferentes campos, además del artístico, como el de los videojuegos o el del metaverso.


    • Finanzas Descentralizadas (DeFi).

    En la economía DeFi, los usuarios pueden acceder a una serie de aplicaciones financieras similar a la de las finanzas tradicionales, pero sin requerir la participación de intermediarios centralizados. Las aplicaciones DeFi proporcionan un acceso global sin permisos, mitigan el riesgo de contraparte e interoperan con otras aplicaciones para permitir productos financieros más avanzados.

     

    web 3